El regulador eléctrico de Israel no quiere que ningún centro de datos nuevo tome más de 200 MW de la red. Según fuentes del pleno de la Autoridad de Electricidad citadas el 14 de octubre por CTech, de Calcalist, el domingo 18 de octubre se publicará para comentarios un proyecto de decisión sobre conexiones a la red con ese tope. Seguirá una consulta de tres semanas; después, el pleno estudiará las objeciones y publicará un marco definitivo. La Autoridad no respondió a la solicitud de comentarios de CTech.
27 GW de solicitudes para un sistema de 18,8 GW
Las cifras explican la prisa. Los promotores han solicitado conexiones por un total de unos 27.000 MW, mientras que la capacidad de generación instalada de Israel es de 18.800 MW. El consumo medio ronda los 9.000 MW y la punta llegó a 17.300 MW en agosto de 2025. Noga, el operador del sistema, tiene solicitudes de conexión de 50 instalaciones de más de 200 MW. Ya en junio, la Autoridad había dejado de admitir nuevas solicitudes de centros de datos durante 140 días.
El ritmo real de crecimiento de la demanda es objeto de debate. Noga trabaja con un 3,5 % anual a largo plazo y un 5,2 % a corto plazo, el Comité Dayan lo situó en no más del 3,2 %, y el Foro de Productores Privados de Electricidad espera un 4,2 % y que el consumo se duplique en 15 años. El Foro prevé además que los centros de datos lleguen a unos 7.000 millones de kWh al año en 2030, aproximadamente 2.100 MW, y estimaciones citadas por CTech los sitúan para entonces en torno a una quinta parte del consumo nacional. Irlanda se enfrenta a cuentas parecidas, como mostraron esta semana las cifras de Moody's.
Proyectos que tendrían que reducirse
Dos de las mayores solicitudes muestran el efecto del tope. Mega DC, controlada por Zahi Nahmias, quiere 1.100 MW en Hadera, en el terreno de la antigua fábrica de neumáticos Alliance, y SDS, controlada por Yossi Schonfeld, ha pedido 875 MW en Nesher. Ninguna de las dos cumpliría el límite tal como está planteada. Aun así, un directivo de un promotor citado por CTech consideró razonables los 200 MW, ya que Israel no tiene centros de datos de ese tamaño y su capacidad de generación no admite instalaciones muy grandes.
Los responsables sostienen que el límite permite conectar más instalaciones y a la vez protege la estabilidad de la red, porque el fallo repentino de una carga muy grande puede alterar la frecuencia del sistema. Por otra parte, una comisión de la Knéset ha aprobado un proyecto de ley para impulsar las granjas de servidores de IA como infraestructura nacional, señala RuntimeWire.
Fuera de la red con poco preaviso
Las cuestiones que determinan el coste para los operadores siguen abiertas, según CTech: si los centros de datos podrán conectarse directamente a las centrales y prescindir de la red de Israel Electric Corporation, y si se les podrá exigir que se desconecten con poco preaviso. El mismo directivo consideró la desconexión con poco preaviso un obstáculo insalvable para cualquier acuerdo y afirmó que los generadores de respaldo o el almacenamiento para una instalación de 200 MW podrían hacer inviable un proyecto.
No le falta razón. Un centro de datos al que se le puede ordenar que salga de la red ya no compra equipos de respaldo para el corte excepcional. Compra equipos que pueden funcionar durante horas cada vez que falte potencia en el sistema, y en Israel eso significa los días calurosos de verano. De ahí se derivan el almacenamiento de combustible, los permisos de emisiones y la refrigeración de los motores. El argumento de la frecuencia también se vuelve en contra: un emplazamiento de 200 MW que transfiere toda su carga a sus propios generadores de una sola vez es justo el tipo de cambio brusco que el regulador quiere evitar, de modo que la secuencia de transferencia importa tanto como el tope. Para quien planifique el suministro eléctrico de centros de datos en el país, el borrador del domingo es el documento que hay que leer.
Fuentes: CTech (Calcalist), RuntimeWire
