Un centro de datos de IA que obtiene su electricidad del gas de vertedero ya tiene licencia urbanística en Kent. La comisión de urbanismo del ayuntamiento de Canterbury aprobó el 13 de octubre el proyecto de Era4 en el vertedero de Shelford, cerca de Sturry, con cuatro votos a favor, uno en contra y tres abstenciones, según la prensa local. La solicitud había pasado por la comisión por primera vez en julio y se aplazó para realizar una visita al emplazamiento.
Energía del vertedero de al lado
Era4, que antes operaba como Carbon3.AI, construirá en terrenos que el operador del vertedero, Valencia, utilizaba antes para compostaje. El centro de datos se conectará mediante una línea privada al Valencia Energy Centre contiguo, que genera electricidad con el metano captado en el vertedero. Los paneles solares en cubierta aportan el resto. Ambas empresas comparten directivos, y en octubre de 2025 anunciaron planes para centros de datos alimentados con gas de vertedero en ocho emplazamientos del Reino Unido.
Los documentos de la solicitud cifran la demanda a plena utilización en unos 140 MWh diarios, lo que según los cálculos de Data Centre Review equivale a una media de unos 5,8 MW. Los técnicos municipales concluyeron que esa cifra queda dentro de la producción media diaria de la planta energética, de modo que la red local no debería soportar carga adicional. Es poco frente a los campus de hiperescala que copan los titulares, pero es una carga real en un emplazamiento que ya genera.
La refrigeración es líquida en circuito cerrado con apoyo adiabático, que según la solicitud solo entra por encima de 25 °C. Era4 prevé entre 2.000 y 3.000 m³ de agua al año a pleno uso, suponiendo 40 días de funcionamiento adiabático; el límite propuesto por South East Water es de 20 m³ diarios, que la empresa dice que respetará. Los concejales pidieron una cifra anual realista y no la obtuvieron.
Lo que se discutió en la comisión
- Agua: varios concejales calificaron el consumo de derroche, aunque el agua no es un criterio urbanístico relevante para la comisión.
- El propio vertedero: un opositor advirtió de que la ladera, formada por capas de arena y arcilla, podría desplazarse y dañar celdas cercanas del vertedero.
- Olores: el emplazamiento está bajo vigilancia de la Environment Agency por problemas persistentes de olores.
- Falta de concreción: un concejal afirmó que el promotor no había dejado claro cuánta energía tomaría realmente del metano.
La propuesta de aprobación de los técnicos citó la clasificación por parte del Gobierno de los centros de datos como infraestructura nacional crítica.
Un combustible que se agota
La última objeción es la que un operador debería mirar primero. Un vertedero produce menos gas cada año a medida que se descomponen los residuos, y Data Centre Review señala que la generación que respalda este emplazamiento podría disminuir con el tiempo. Quien haya explotado grupos electrógenos con gas de vertedero conoce la pauta: la calidad y el caudal del gas varían, y las unidades dimensionadas para los primeros años acaban trabajando a carga parcial. Una sala de datos necesita lo contrario: un suministro estable durante décadas. Cómo cubrirá el emplazamiento la diferencia cuando baje el metano - red, solar, almacenamiento o generación de respaldo - es la pregunta que le harán sus clientes. Todavía no se ha dado una fecha de puesta en servicio.
Fuentes: KentOnline, Data Centre Review
