El centro de datos que Google proyecta en Cheyenne, Wyoming, recibirá su electricidad de un paquete de 2,7 GW armado por Black Hills Corp., propietaria de la compañía eléctrica local. La empresa anunció el 6 de octubre la firma de dos acuerdos definitivos con Google, vigentes desde el 30 de septiembre y hasta 2048. Black Hills construirá por su cuenta 564 MW de nueva generación a gas natural en la central existente de Cheyenne Prairie Generating Station, con un coste que cifra en 1.800 millones de dólares entre 2027 y 2029.
La cifra de 2,7 GW incluye los márgenes de reserva. Según Black Hills, combina hasta 590 MW de suministro de la compañía eléctrica con unos 2,1 GW de recursos ubicados en Wyoming y contratados a terceros, que Black Hills gestionará a través de una microrred de gestión privada en el marco de su tarifa Large Power Contract Service. El suministro debe comenzar a finales de 2027 y la carga alcanzará su máximo hacia 2030.
Google paga la central
Buena parte del comunicado trata de quién asume el coste. Black Hills afirma que los contratos repercuten los costes en Google, protegen a sus demás clientes minoristas y garantizan la recuperación íntegra del capital durante la vigencia del contrato, con cláusulas de rescisión anticipada y exigencias de garantías por parte de Google. Google ya ha adelantado 399 millones de dólares para equipos, de forma reembolsable, con fecha límite de reembolso el 30 de junio de 2027. Black Hills prevé que el proyecto aporte unos 150 millones de dólares de beneficio neto en 2030.
El sentido de esta estructura es que la gran carga pague la generación construida para ella, en lugar de que el coste acabe en las facturas de otros clientes. Esperamos verla en más contratos de este tipo.
Todavía sobre el papel
Varios permisos ya están concedidos. El certificado de la subestación Robinson se otorgó en mayo y el permiso de calidad del aire para la ampliación de Cheyenne Prairie en agosto. Siguen pendientes el permiso de emplazamiento industrial, un mecanismo de costes de transmisión para grandes clientes y dos certificados de ampliación de la red de transmisión, el último de los cuales se presentará en el cuarto trimestre. Microgrid Media señala con razón que se trata de una estructura de suministro contratado, no de una central en operación.
Black Hills no ha indicado si la nueva capacidad a gas serán turbinas o motores alternativos, ni ha nombrado a los terceros que están detrás de los 2,1 GW. Esas decisiones determinan casi todo el aspecto que tendrá la instalación: cuántas unidades, con qué rapidez arrancan, cómo se comporta la central en una tarde calurosa a la altitud de Cheyenne, donde el aire más enrarecido resta potencia a cualquier máquina de combustión y también al aire de refrigeración que se lleva el calor.
Para quien siga las centrales eléctricas construidas en torno a un único cliente de centro de datos, los detalles a vigilar en las próximas solicitudes son el tipo de unidad, el número de unidades y la redundancia para la que se diseñe la microrred.
