Taylor (Texas) aprueba un campus de centros de datos de 664 acres con central de gas propia

Taylor, una localidad de unos 18.400 habitantes situada a unas 36 millas al norte de Austin, ha zanjado una discusión de meses sobre el campus de centros de datos de su extremo oriental. El jueves 8 de octubre el City Council votó 5-0 a favor de anexionar el Taylor Technology Campus, 664 acres de antiguas tierras de cultivo entre la FM 112 y la US 79 que Big Watt Digital, de Dakota del Sur, y PowerHouse Data Centers, de Virginia, quieren llenar de edificios de centros de datos y de una central de gas propia. El ayuntamiento estaba lleno, el turno de palabra del público duró unas dos horas y más de 20 vecinos se pronunciaron en contra del acuerdo, según Taylor Press; el consejo lo aprobó de todos modos, con el argumento de que un terreno anexionado se puede regular y uno fuera del término municipal no.

Central propia, sin suministro de la red

El acuerdo describe 500 MW de capacidad de centros de datos, con opción a otros 500 MW en un proyecto posterior, según el Austin American-Statesman. Los edificios no tomarán energía de la red: los abastece una central de gas natural en el emplazamiento, con derecho a vender el excedente a la red cuando la generación supere la carga del campus. La propia página del proyecto de la ciudad confirma el esquema y añade que el emplazamiento incluye almacenamiento en baterías y que los generadores de emergencia podrán probarse los días laborables entre las 8:00 y las 17:00. El acuerdo no indica la potencia de la central ni su tecnología. Cuando la ciudad dio a conocer el proyecto en agosto con el nombre de Project Mustang, habló de un generador a gas de 477 MW y de al menos dos centros de datos, según el Austin Free Press; un artículo de MySA publicado más tarde ese mismo mes cifraba la carga final del emplazamiento entre 1.050 y 1.400 MW, a cubrir con 84 a 112 motores alternativos de gas de 12,5 MW cada uno. Esas cifras son anteriores al acuerdo y los promotores no las han confirmado desde entonces.

Las condiciones que ha comprado la ciudad

La mayor parte del acuerdo, a 20 años, es una lista de cosas que el condado no habría podido exigir. La refrigeración es un circuito cerrado lleno de agua regenerada, con un llenado inicial de 1,575 millones de galones para todo el emplazamiento; el agua potable municipal se limita a aseos y salas de descanso, salvo que falle el suministro de agua regenerada o que la ciudad se retrase con sus propias obras de agua regenerada. El ruido en los lindes de la parcela queda limitado a 65 dB(A) o al nivel medido antes de la obra, el que sea mayor, frente a un límite estatal de 85 dB(A). Los centros de datos, la generación y el almacenamiento en baterías quedan a 700 ft del linde sur, el que da a las viviendas más cercanas, y a 300 ft de los demás, detrás de una franja ajardinada de 400 ft con taludes de tierra. La iluminación sigue las normas de cielo oscuro de la ciudad, los promotores retiraron su solicitud de vertido de aguas residuales ante la TCEQ y pagarán las conexiones a los servicios. Las emisiones atmosféricas siguen en cualquier caso en manos de la Texas Commission on Environmental Quality, y es ahí, según los opositores, adonde se traslada ahora la batalla; el vecino Justin Irving dijo al consejo que la votación no era el final.

A cambio, la ciudad espera unos 1.380 millones de dólares de ingresos fiscales brutos entre 2027 y 2046, cifra de una consultora, frente a unos 21 millones de dólares de impuesto sobre bienes inmuebles recaudados en el ejercicio fiscal 2026, según explicó en la reunión John Stokes, de Big Watt, y 28,2 millones de dólares en compromisos con la comunidad: 13 millones para parques y calidad de vida, 10,2 millones para programas del Taylor ISD, 1,5 millones en becas, 1 millón para formación profesional, 1 millón para el cuidado de animales y el resto para entidades locales sin ánimo de lucro. No se pidió ninguna bonificación fiscal. El alcalde, Jim Buzan, calificó las condiciones como el mejor camino para Taylor y su entorno cuando se publicó el borrador, el 2 de octubre.

Carga en isla, central en isla

Un campus sin conexión a la red es un trabajo de ingeniería distinto de uno con acometida de la eléctrica y grupos de emergencia. La generación es el único suministro, así que el mantenimiento, la unidad de reserva y la potencia de la central en verano deciden la disponibilidad del centro de datos, no la de la eléctrica. Los veranos del centro de Texas son largos, y una central de motores de gas tiene que llevar toda la carga del campus durante ellos con la refrigeración con la que se construyó; el emplazamiento está obligado además a mantener bajo su ruido en el linde de la parcela, lo que afecta a los radiadores de los motores tanto como a cualquier otro equipo. Los campus aislados de la red de Oklahoma City y de otros lugares tienen la misma forma, y las preguntas que debería hacer un revisor son las mismas: qué funciona cuando una unidad está parada por mantenimiento y qué pasa en la tarde más calurosa del año. La parte regulatoria, como muestra Taylor, se resuelve antes de que empiece la ingeniería; el centro de datos sigue teniendo que funcionar.

Fuentes: KUT, Taylor Press, City of Taylor, Austin American-Statesman, MySA, Austin Free Press

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