Dentro de dos días, el mercado de centros de datos más denso del mundo recibe una norma vinculante para sus generadores de respaldo. El artículo 7 de las normas de aire de Virginia, titulado «normas de emisión para grupos electrógenos de motor en centros de datos», entra en vigor el 4 de noviembre. La Junta Estatal de Control de la Contaminación del Aire la aprobó el 18 de agosto, y se publicó en el Virginia Register el 5 de octubre.
Cada motor tiene que cumplir por sí solo
La norma lleva a la reglamentación una ley estatal aprobada este mismo año. El departamento estatal de medio ambiente no puede conceder un permiso aplicable salvo que el límite de emisiones de cada grupo electrógeno no sea superior al de una unidad equivalente Tier 4. Los despachos de abogados y consultores que han comentado la norma insisten en la palabra «cada»: un límite para todo el emplazamiento no cumple el requisito.
El texto dice «equivalente» y no «certificado». Los comentaristas lo interpretan como una norma de prestaciones. En la práctica, la referencia es un motor diésel con tratamiento de gases de escape para óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y hollín, o una alternativa probada, y el departamento decide caso por caso si un diseño cumple. La norma es un mínimo: el departamento puede seguir pidiendo más.
A quién afecta
La norma abarca los centros de datos tal como los define el código tributario estatal, en esencia instalaciones que almacenan y procesan datos y que alojan equipos eléctricos y de refrigeración de al menos un megavatio. Se aplica a las solicitudes de permiso de emisiones al aire presentadas a partir del 1 de julio de 2026, incluida la cobertura mediante permiso general, y un cambio en un permiso existente también puede hacerla aplicable. Las solicitudes presentadas antes de esa fecha conviene consultarlas con el departamento.
El estado dispone además de una guía que fija un límite de emisiones presunto para estos generadores y prevé que la mayoría de las unidades nuevas se autoricen como unidades de uso no de emergencia. Un informe de mayo señalaba que las organizaciones ambientalistas ven en ello un compromiso: los motores más limpios podrían tener permiso para funcionar con más frecuencia.
Qué cambia en el emplazamiento
El tratamiento de gases de escape añade equipos, peso y una carga térmica distinta alrededor de cada grupo, y el operador asume su mantenimiento. Quien redacte una especificación para un emplazamiento en Virginia debería preguntar pronto qué motores se ofrecen con ese tratamiento y qué contará el permiso. Otros estados avanzan en la misma dirección, así que es poco probable que la cuestión se quede en Virginia. Nuestra página sobre centros de datos amplía el panorama.
Fuentes: Alliance Technical Group, Encino Environmental, Data Center Knowledge
